29 julio, 2009

Homilía en la Solemnidad de Santiago Apóstol


“Venerables hermanos sacerdotes, queridos colaboradores parroquiales, queridos hermanos todos:

La Iglesia de España celebra hoy la festividad del Apóstol Santiago, Patrón de nuestra Nación y de nuestra Comunidad Parroquial. Lo es porque a él le debemos el elemento cardinal en torno al cual se ha organizado y cohesionado esa realidad que hemos llamado España, y que no es otro que el Evangelio y la fe de Cristo, traídos por él en los albores de la Iglesia. Este es el primer dato de la memoria histórica sobre nosotros. Nacimos a la fe y a la cristiandad antes de que se empezaran a formar los pueblos y reinos hispánicos y antes de llegar a constituir entre ellos una nación, alzada sobre la raíz común de la fe cristiana.

Más tarde, el mismo apóstol Santiago vino muchas veces en defensa de esos pueblos españoles y cristianos, amenazados por los pueblos de la Media Luna. España, agradecida, le entregó su protección y su Patronato, para el pasado y para el futuro. Muchos lo seguimos y seguiremos recordando; otros lo han olvidado porque les disgusta la realidad.

En España el mensaje de Cristo es nuestra identidad y nuestro patrimonio esenciales, pero odiosos para las ideologías y los poderes anticristianos. Nuestra religiosidad es un hecho contrastado que, sin embargo, en los últimos años hay quienes están empeñados en desmontar piedra a piedra, como si esta destrucción fuera la condición para poner en pie una entidad nueva. En todo caso, nosotros los cristianos sabemos que ‘uno sólo es nuestro Maestro' y que “hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres”, sin colaborar con los poderes antirreligiosos por acción o por omisión. Por otra parte, demasiados signos actuales evidencian que nada civilizado puede construir el hombre de espaldas a Dios. ¿Qué podemos hacer?

La fiesta de Santiago nos anima a vivir con fidelidad la fe católica. Habremos de cargar con la cruz, como nos recuerda el martirio de Santiago, y seremos pocos, pequeños, pobres y perseguidos. Mas entonces se realiza aquello de San Pablo: “cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Cor 12, 10).

Santiago nuestro Patrono hará que la historia cristiana de España conozca un nuevo renacer, y que la presencia de Cristo y de María, de la que él recibió en Zaragoza el aliento para continuar su misión, vuelvan a ser nuestra fuerza para vivir.

Que este sea nuestro empuje, queridos colaboradores parroquiales: sacerdotes que colaboráis generosamente; diligentes consagradas; entusiastas colaboradores todos: ministros extraordinarios, catequistas, Cáritas, contadores, Liturgia, Vida Ascendente, Adoración Nocturna y Cofradía.

Una palabra de gratitud y cariño a quienes habéis servido desde estas responsabilidades y a quienes ahora lo hacéis, con todo vuestro corazón, por amor de Dios y de la Iglesia. Juntos damos testimonio de vida cristiana, somos católicos y modernos (Juan Pablo II). La grave carencia de vocaciones sacerdotales en nuestra diócesis, hace más urgente nuestro deber de pedirlas al Dueño de la mies, mientras actuamos filial y fraternalmente con nuestros presbíteros, y desempeñamos en la Iglesia y en la sociedad nuestras responsabilidades como católicos. Lo espero de manera particular de vosotros, colaboradores, queridos míos en el Señor, y, en especial, de la renovada directiva de la Cofradía. Gracias, D. Luis Criado, por aceptar gastarte al frente de la Ilustre Cofradía Sacramental de N.ª S.ª de la Soledad y S. Juan. Gracias a cuantos integráis la nueva directiva, en estos tiempos en que no todos se prestan para tomar responsabilidades, ni en la sociedad ni en la Iglesia. Os agradezco vuestra disponibilidad para trabajar por el bien de la Iglesia, por el culto y la transmisión de la fe católica y de la devoción mariana. Seguid mostrando en lo porvenir, que sabéis atender a lo visible y a lo invisible. Dios y María Santísima os lo premien.

Amén”.

D. Francisco Escámez Mañas
25 de julio de 2009
Solemnidad de Santiago Apóstol
Almería

04 mayo, 2009

Costaleros de Santiago

COSTALEROS DE SANTIAGO
Notas al sentimiento de Soledad que acompaña la vuelta del Sepulcro

Corría la primavera de 2007, cuando en la capital del Guadalquivir, la cuna que vio nacer el metal en forma de corneta y tambor, el compositor D. Israel Jiménez Chozas hacía la “igualá” de notas y tiempos, y la Banda de Cornetas y Tambores “Santa Cruz” realizaba la llamada para la primera “levantá”.... “Esta va por las Cuadrillas de Costaleros que cada Viernes Santo pisan, al caer la noche, el adoquinado de la Calle de Las Tiendas, llenando de recogimiento y sabor añejo las calles de Almería. Por ellos, por esos costales teñidos de luto que abandonan la Iglesia de Santiago Apóstol para regresar con el dolor desde el Sepulcro e inundar de Soledad el cielo de Almería. Va por ellos. ¡A ésta es!

Es, sin duda alguna, una marcha con mayúsculas, de las que dejan huella, de las que erizan el vello, de las que se espera escuchar cuando el penacho de plumas rojiblancas dobla la esquina. Una obra cargada de matices que encierra entre sus estrofas un profundo reconocimiento a las cuadrillas de costaleros de la Hermandad decana de la Ciudad de Almería, a su esfuerzo, a su trabajo, a esa dedicación que se convierte en herramienta imprescindible y que impulsa a crecer.

Entrando en el aspecto técnico, se trata de una marcha de estilo moderno, con numerosos cambios de ritmo, alternancia de estrofas de tremenda sobriedad con otras de mayor espectacularidad y compuesta en Dom, lo que implica una gran agudeza en sus notas, traducida en una cierta “dureza” a la hora de su interpretación. Según palabras de nuestro director musical D. Enrique Pérez Martínez, “Costaleros de Santiago es una gran marcha, una obra muy completa y de mucha fuerza, muy bien hecha en el plano armónico y que ofrece un amplio juego al costalero. Es una obra con partes bien diferenciadas que recuerdan en todo momento a quiénes va dedicada”.

Su estreno tuvo lugar la tarde del Lunes Santo de 2008, y como no podía ser de otra forma, en el incomparable marco que constituye la confluencia de las Calles Hernán Cortés y Tiendas, a las puertas de la Iglesia de Santiago Apóstol, cuando la Banda de Cornetas y Tambores Santa Cruz acompañaba a Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, que se erigió en testigo de excepción de tan entrañable momento. Allí, la Junta Directiva de la Ilustre Hermandad del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora de los Dolores aguardaba respetuosa el paso del desfile procesional de la Hermandad de la Macarena cuando los directores, D. José Antonio Expósito Sánchez y D. Enrique Pérez Martínez, le hicieron entrega de la partitura en nombre de la banda, como recuerdo de la dedicatoria de la marcha que a continuación se iba a interpretar.


Es “Costaleros de Santiago” la traducción musical de la admiración al sacrificado esfuerzo del costal y la trabajadera, el respeto a una disciplina artística que esparce la esencia de la Semana Santa y en particular, el reconocimiento desde cada una de las filas de la Banda de Cornetas y Tambores Santa Cruz al buen hacer de las cuadrillas de Costaleros de San Juan Evangelista y Nuestra Señora de los Dolores.


Daniel Valverde Miranda
Banda de Cornetas y Tambores Santa Cruz

06 mayo, 2008

Duelo en tu Soledad, Pedro M. Pacheco (2000)


Ahora, cuando todo vuelve a empezar, cuando se vuelve a vivir _

En esta época del año, cuando todo vuelve a empezar, cuando se vuelven a sacar del armario las túnicas, los capirotes..., cuando el costalero se entrega en cada ensayo como si fuese el último..., es cuando vienen a la memoria tantos recuerdos, tantas vivencias..., en definitiva, tantas sensaciones que son realmente las que nunca se olvidan, las que se quedan guardadas en la memoria del corazón.

Y en el corazón de la Agrupación de “La Estrella” hay un trozo de esa memoria muy especial que nos lleva a tierras almerienses; es entonces cuando, inevitablemente, vienen a la mente dos palabras: Duelo y Soledad, quizá por sí solas su significado nos lleve a pensar en tristeza, en dolor, en sufrimiento..., pero para nosotros va mucho más allá que todo eso, es sentirnos como si visitáramos nuestra casa, ver cómo la bondad y el cariño que demostró Juan cuidando de María se reflejan en nosotros año tras año; en definitiva, es ver cómo una inmensa familia nos recibe cada Viernes Santo con los brazos abiertos como si de sus propios hijos se tratara. Es por esto que en el momento que se tuvo la oportunidad de agradecer la confianza depositada en nosotros no hubo ninguna duda en que una de las marchas que aparecerían en nuestro trabajo discográfico “Hacia ti, Estrella” llevaría en su título esas dos palabras, y fue ahí cuando nació:“Duelo en tu Soledad”.

Fue en el verano del año 2000 cuando su compositor, el sevillano Pedro M. Pacheco (Director de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Victoria “Las Cigarreras” de Sevilla) nos hizo entrega de la partitura, la cual gustó tanto que desde el primer día que se retomaron los ensayos después de las vacaciones estivales se comenzó a montar con gran ilusión por parte de todos.

Centrándonos un poco en la estructura musical de la marcha hay que señalar la utilización de una armonía basada en una tonalidad menor, Si bemol en este caso, la cual se suele utilizar para expresar un carácter de tristeza y soledad (Un ejemplo de obra clásica compuesta en esta tonalidad es la Sonata para piano nº 2 de Frédéric Chopin donde encontramos la afamada “Marcha Fúnebre”). Una vez elegido el “ambiente” idóneo donde crear la composición, el autor comienza con una introducción donde da mayor importancia a las trompetas primeras las cuales exponen el primer tema con una intensidad piano y “muy dulce” según indicaciones expresas de la partitura, en esta parte el acompañamiento del resto de voces envuelven perfectamente a la melodía de modo que no le roban protagonismo alguno. A continuación se intercalan partes fuertes, coincidiendo con la participación de la cornetería, con partes más suaves como se si realizara un diálogo entre las voces basado en la intensidad. En las partes fuertes, como ya se ha dicho, se une la voz de las cornetas y en el acompañamiento tanto en la trompetería como en la sección de bajos y percusión se aprecian esquemas rítmicos más elaborados que aportan mayor movimiento y riqueza. En las partes suaves se repite el esquema de la introducción donde la trompetería primera es la que lleva la voz cantante. Posterior a este diálogo el cual podemos compararlo con el que María (con su tristeza por todo lo sufrido) y Juan (el gran apoyo y fortaleza que fue para María) posiblemente tuvieron mientras contemplaban la crucifixión de Jesús, aparece una de las partes más características e impactantes de la marcha, la cual corresponde al ‘solo’ de la misma, aunque no se trata de un solo que responda a la estructura típica que podamos estar acostumbrados de escuchar a un instrumento de forma individual mientras el resto de la banda permanece en silencio, en este caso esto sólo ocurre durante los dos primeros compases en la voz de trompeta primera, inmediatamente después van interviniendo escalonadamente el resto de voces ordenadas de mayor a menor gravedad llevando todas el mismo esquema rítmico a base de corcheas creando un efecto como de “escalera” en el que en cada compás se va añadiendo una voz con el mismo ritmo en forma de arpegios pero cada una de ellas comenzando sobre una nota diferente del acorde. La importancia del solo recae sobre la corneta que, mientras el resto de voces realiza lo explicado anteriormente, ésta interpreta una frase la cual gira, mediante un sencillo pero a la vez estudiado esquema de blancas y semicorcheas, entre los acordes de cuarto, quinto y segundo grado de la tonalidad para terminar en la tónica (o primer grado) que es cuando se pasa al siguiente tema. Este último tema aparece repetido dos veces, en él intervienen todas las voces dando la sensación de que se van contestando unas a otras: las cornetas a las trompetas primeras, el trombón primero al bombardino y la tuba y el resto de trompetas llevan un acompañamiento muy parecido entre ellas interviniendo en las partes fuertes del compás. La segunda vez que se repite el tema ya nos conduce al final de la marcha por lo que aparece una pequeña variación en la cual las cornetas y trompetas primeras siguen la estructura de pregunta-respuesta entre ellas y en la parte final intervienen la tuba y el bombardino al unísono conduciéndonos al final realizado en cadencia conclusiva repartiendo cada nota de los acordes entre las distintas voces terminando en forma de calderón.

Una vez llegado el mes de diciembre del 2000, concretamente el día 15, la Agrupación realizó la grabación de
“Duelo en tu Soledad” en los estudios sevillanos de Pasarela y ya en la mente de todos estaba el momento de llegar a estrenarla por las calles almerienses. Ese momento llegó el Viernes Santo del año 2001 cuando el paso de misterio encaraba la Plaza Marín y por fin pudimos mostrar el resultado de nuestro trabajo hecho con toda la ilusión para la que nosotros consideramos como nuestra segunda Hermandad.

Hay que decir que ésta no es la única composición dedicada a la Hermandad por parte de la Agrupación. La primera fue ya en el año 1998, cuando la banda comenzaba a montar su repertorio de marchas propias, el compositor J. M. Mena Hervás entregó tres marchas, dos de las cuales fueron dedicadas a nuestros titulares y la tercera recibió como título “Amado Discípulo” en clara referencia a la imagen de San Juan del paso de misterio. Y como por nuestra parte la mejor forma de agradecer el trato tan maravilloso recibido por la Hermandad después de once años es a través de nuestros sones, el próximo Viernes Santo de 2008 tendremos la oportunidad de interpretar la nueva marcha que lleva como título “Soledad en Santiago”, del autor Miguel A. Lanzarote, momento que seguro entrará a formar parte de esos recuerdos que guardamos en la memoria del corazón.

Beatriz Rodríguez Millán
Componente de la A.M. Ntro. Padre Jesús

de la Piedad en su Presentación al Pueblo
(Jaén)

01 julio, 2007

Perceval y la Cofradía de la Soledad

(Artículo escrito por Manuel Fernández Gil y publicado en el Boletín de la Hermandad de 1999)




Mucho se ha dicho de la vinculación del genio almeriense Jesús Perceval y del Moral con la Cofradía de la Soledad.

Dicha relación podemos cifrarla en un principio en la hechura de la antigua imagen de San Juan Evangelista, que hasta hace poco ha procesionado el Viernes Santo, y que fue realizada a expensas del médico almeriense D. Juan Soriano, prócer hermano de esta Cofradía.

También se ha dicho que el retablo que adorna la Capilla de Santa Lucía, en la que Nuestros Titulares esperan cada día la visita de sus seguidores, fue ejecutado por tan insigne artista.

Los tronos que poseyó esta Hermandad y en las que procesionó tanto San Juan como la Santísima Virgen fueron realizaciones suyas.

Pero nada, hasta la fecha acreditaba documentalmente tales ejecuciones. Solo la tradición oral y la constancia de las personas que atestiguaron dichas ejecuciones, dan el rastro de verdad necesario.

Recientemente, cuando se cumplen 30 años, ¡cómo pasa el tiempo!, han visto la luz dos documentos autógrafos del insigne almeriense en el que consta como recibe en dos pagos la suma de 55000 pesetas, por el dorado de los tronos que él mismo realizó.

Por el interés que tales documentos aportan, amen de la curiosidad que puedan despertar a propios y extraños, quedan reproducidos ambos en las páginas de este Boletín. Sirva este recuerdo de homenaje al Maestro Perceval, pues con sus realizaciones cubrió artísticamente muchos años del devenir procesional de la popularmente conocida como Cofradía de la Soledad de Almería.

06 junio, 2007

RESTAURACIÓN DE LA IMAGEN DE LA SOLEDAD

(Informe realizado por D. Juan Manuel Miñarro López en 1993 y publicado en el Boletín de la Hermandad en el año 1994. La fotografía no es del original)


PROCESO

Consolidación
La escultura es una talla realizada en madera de abedul. Esta madera resulta muy compacta, por lo tanto buena para las labores de talla, pero débil con respecto a la conservación ya que sufre grandes cambios de volumen provocando fisuras y desprendimientos de policromía. La Imgen de la Virgen presentaba algunos de estos problemas. En el cuerpo existían algunas grietas que ha sido necesario tratar. Inicios de desprendimientos aparecían en el rostro y cuello de la escultura. Para la consolidación de los ensambles se procedió a la inyección de cola y al calafateado de las juntas, rellenado luego en superficie con Araldit HV-427. Para el resanado de los desprendimientos se procedió al tratamiento de fijación y regeneración de las superficies afectadas, con rayos infrarrojos, aglutinantes orgánicos y presión.

Adhesivos
Cola orgánica para los estucos, Araldit M para los ensambles y Xinocril para la fijación de las veladuras.

Fijación de pintura al soporte
Cola orgánica, infrarrojos y presión sobre protección prvia de papel de arroz. La presión fue transimitida con espátulas térmicas.

Reafirmación de policromía original
Para esta delicada labor se utilizó el Xinocril, resina termoplástica de extraordinaria eficacia. Hay que destacar que la policromía de la imagen es en extremo delicada, dado el mínimo grosor de los estratos pictóricos, en algunos casos construidos por veladuras. Por lo tanto, tras la fijación y corrección de las deformaciones del estuco hubo que proceder a este novedoso tratamiento de consolidación.

Componentes de la fijación
Cola, hiel de buey y vinagre: coleta, para la corrección de las deformaciones. Xinocril para la fijación de las partículas pictóricas.

Limpieza
Química y mecánica. Este proceso se aplicó para eliminar algunas falsas veladuras que se aplicaron sobre los párpados y aberturas palpebrales en general. También se eliminó el depósito de suciedad propia de la exposición a los humos de las velas y polución en general.

Componentes de limpieza
Dimetil de formamida, white spirit y disolvente nitrocelulósico.

Reintegración de estucos
Estuco natural, S03CA + cola animal.

Reconstrucción de fragmentos
Araldit SV 427

Medios de investigación empleados
Se utilizó la investigación radiológica para asegurarnos del estado de conservación de las estructuras internas de la talla, paso previo y necesario para trazar el programa de la intervención. Los rayos X presentan la propiedad de atravesar los objetos en función del número atómico de sus elementos, el espesor de los materiales que lo constituyen y la longitud de onda de la radiación incidente. En la imagen radiográfica las zonas claras corresponden a las áreas de mayor peso y densidad y las oscuras a las menos densas. Por este motivo nos puede indicar la existencia de lagunas o separación entre las piezas de maderas que componen el soporte, el ataqeu de insectos xilófagos, los objetos metálicos incluidos, e incluso la presencia de ciertos tipos de pigmentos (por ejemplo, el blanco de plomo y el oro).
En nuestra imagen el estudio fue muy satisfactorio, puesto que no se detectaron problemas de estructura.

Componentes pictóricos utilizados
Pigmentos naturales

Técnica de reintegración de color
Reintegración invisible con restauro para corregir los desperfectos de policromía que sufría la imagen en el cuello, frente y sien izquierda.

Tratamiento de desinsectación
Tetracloruro de carbono, con carácter de prevención.

Marca de los productos empleados
Ciba Geigi, Charbonel y Rembrant.

Estructuras de vestir
El pollero fue sustituido por una nuesva estructura de ensambles mecánicos (colas de milanos atarugadas con espigas y doble tablazón inferior para evitar las deformaciones o alabeo). A dicha estructura se le ha dado mayor medida de base y un centímetro más de altura. Los brazos se han sustituido por piezas articuladas, con sistema de rótulas para facilitar el movimiento y las labores de vestir. El pollero se ha forrado con lienzo moreno, para evitar que las zayas penetren entre los palos que lo componen.

OBSERVACIONES DE CONSERVACIÓN

Las obras de Arte y los objetos artísticos pueden deteriorarse estando almacenadas o expuestas por efectos de los cambios medio-ambientales. El soporte físico, constituido por materias orgánicas y minerales, es susceptible de alteración química y física a través de la acción de la humedad, el oxígeno, polucionantes atmosféricos o a la luz.

Los principales agentes naturales de deterioro son:
1) La temperatura.
2) La humedad.
3) La luz.
4) Microorganismos e insectos.

1) Solo el efecto de la temperatura puede ser dramático, puesto que con un aumento de esta se aceleran los procesos químicos y físicos. Una elevación de la temperatura ambiente en 10º dobla los niveles de cambios químicos.

2) La humedad, y más concretamente la humedad relativa, influye en los cambios dimensionales. Pero de la misma manera, la ubicación en un entorno de HR estable y temperaturas moderadas constantes consiguen el microclima más apropiado para el equilibrio de la obra con respecto a su entorno.
a) Sequedad excesiva: provoca distensiones.
b) Humedad excesiva: produce debilitación de los adhesivos, pudrimiento de las colas y tirantez de las telas.
c) Cambios bruscos: favorecen el movimiento de los materiales higroscópicos, el alabeo de la madera, la exfoliación de la pintura. El ambiente ideal se establece con una relación de temperatura-humedad de: 25º por 60% de humedad relativa en el aire.

3) La contaminación atmosférica: influye en gran medida en los deterioros, el dióxido y trióxido de sulfuro, dióxido de carbono, partículas de carbón producidas por la combustión, etc., tienen un alto valor corrosivo. El control de este aire polucionado puede resolverse instalando sistemas de filtración en las zonas de entrada de aire, si están controladas. Evitar el tráfico cercano de vehículos.

4) Los efectos de deterioro que la luz produce en los objetos de la Iglesia se vienen estudiando dedsde la década de los cincuenta. Dentro del esprecto luminoso las regiones del ultravioleta son las más peligrosas para los materiales contribuyendo al cambio químico. Toda luz puede causar deterioro, pero esta actividad aumenta cuando se incrementa la longitud de onda. La luz diurna es riva en UV (ultravioleta) y activa fotoquímicamente ciertos materiales. Dentro de la luz artificial, las lámparas fluorescentes son las más peligrosas; las halógenas de cuarzo tienen menos contenido en UV y las tradicionales de filamento de tungsteno (incandescente) aún menos. Pero estas producen gran aporte de calor por su contenido en infrarrojos. Cuando estas lámparas están colocadas demasiado cerca de un objeto higroscópico, aumenta la temperatura con las subsiguientes consecuencias. Algunos colores absorben más IR que otros causando efectos puntuales destructivos (craqueladuras, ampollas, pérdidas de partículas pictóricas).
La luz de flash de fotografía normalmente es poco importante. Tendrían que realizarse miles de fogonazos para que se produzca un daño mesurable. Podrían utilizarse filtros protectores, en todo caso. Son más peligrosos los focos para cine o vídeo.
Los factores del daño dependen de la susceptibilidad del objeto, la longitud de onda de la luz (especialemente si incluye UV), su nivel de iluminación y la duración de la exposición. El índice de la iluminación se mide en lux y está en relación con el tiempo. Por ejemplo, 100-200 lux durante 50 días de iglesia, a 10 horas cada día es lo máximo recomendado al año. En todos los casos y como medida general es conveniente evitar los focos de luz directa, e instalar focos con filtros, preferentemente de tipo cuarzo.

5) Microorganimos e insectos. Prosperan en condiciones favorables de humedad y temperatura, sobre todo en ambientes de exceso de humedad. Al comienzo de la época cálida es cuando suelen manifestarse. Es recomendable un tratamiento preventivo cada cinco años o, en todo caso, evitar las condiciones ambientales que lo propicien.
Revisiones periódicas cada dos años al inicio de la estación cálida. Limpieza del polvo una vez al mes con un plumero.

Siempre estaré a disposición de vuestra Hermandad para lo que sea menester. En vuestras manos está la transmisión hacia el futuro que esta magnífica escultura, que Dios os ayude para su gloria y la de la gente de Almería.

Sevilla 1993
Juan Manuel Miñarro López

25 mayo, 2007

Viernes Santo de 1931: carreras por las calles


(Artículo publicado en el Boletín de la Hermandad del año 2006)


Era un Viernes Santo como todos los demás, podía, incluso, ser igual que el de este año, pero, en verdad, se trataba de la Semana Santa de 1931. Sí, hace setenta y cinco años, justo once días antes de que se proclamase la II República. Y, como podremos deducir de estas páginas, los ánimos ya estaban bastante exaltados y solo hacía falta un “chispazo” (y eso es literalmente lo que sucedió) para desencadenar un suceso que, por suerte, no se convirtió en el más trágico de la historia de nuestra Semana Santa.

Pero nada hacía presagiar los lamentables sucesos que más adelante sucederían. El día 21 de marzo de 1931 (sábado) comenzaba a las siete de la tarde en la iglesia parroquial de Santiago el Septenario en Honor de Nuestra Señora de los Dolores. El Septenario constaba de exposición de S. D. M., estación, rosario, sermón, ejercicio, cánticos de los Dolores, reserva, bendición y Stabat Mater. El cura párroco de la iglesia, licenciado don Carmelo Coronel era el encargado del sermón de la mañana, y los coros y orquesta estaban dirigidos por el reputado profesor don José Sánchez de la Higuera. Dice La Crónica Meridional del día anterior: “Este septenario es una de las funciones religiosas que tiene adquirido más renombre en nuestra capital”(1).

Llegados ya al Viernes de Dolores, último día del Septenario, para celebrar la festividad de la Santísima Virgen de los Dolores, se celebraban en la Parroquia de Santiago misas de media en media hora, desde las siete a las diez, por los hermanos difuntos; a las ocho, la misa de comunión que administró el Excmo. Señor Obispo a todos los asociados que asistan con escapulario. A las siete de la tarde terminaban los cultos del solemne Septenario con exposición de S. D. M., rosario, sermón por el señor cura párroco, ejercicio del Septenario, Dolores cantados, solemne reserva que hizo el Excmo. Señor obispo, dando fin con el “Stabat Mater”.

Es de destacar, hasta ahora, la presencia del Señor Obispo como celebrante de la Misa el Viernes de Dolores, así como la gran importancia y repercusión que tenía el Septenario de la Virgen en la ciudad de Almería.

El Viernes Santo estaba repleto de actos y cultos en nuestra Sede Canónica. A las 4 de la tarde se realizaba un Vía Crucis en el Camino de San Cristóbal (tradición que hasta hace muy poquitos años se ha seguido llevando a cabo). Un poco después, a las seis de la tarde, se celebraba el Sermón de la Soledad predicado ese año en la Capilla del Servicio Doméstico por el Rvdo. P. Diego Navarro.

Toda la prensa local se hacía eco de todos estos actos y cultos, reservando gran espacio en sus primeras páginas. Así, en la edición del Heraldo de Almería del día 3 de abril, podemos observar con alegría una muy curiosa fotografía donde se puede apreciar la trágicamente perdida imagen de la Virgen de la Soledad encima del trono que utilizaba en esos años. Podemos ver que se trata de la antigua imagen de la Virgen de los Dolores, la cual vestía manto y corona que todavía se conserva y que actualmente luce el Viernes Santo. Muy interesante es poder contemplar la candelería que lucía el trono en sus esquinas, de gran tamaño dado que eran velámenes eléctricos, los cuales estaban también adornados por flores, al igual que el frontal del paso.

Hablando ya, en concreto, de la Procesión de esa noche, hemos de reseñar que la salida no está muy clara a qué hora tuvo lugar. Las páginas de La Independencia del día 3 de abril (Viernes Santo) afirman que la procesión tendrá lugar a las diez y media de la noche, pero dos días después (Domingo de Resurrección) comenta que fue a las 10 de la noche. En cambio, la Crónica Meridional de este último día explica: “Por la noche, poco después de las once, se celebró la de la Soledad”. La entrada en el templo fue a las dos de la madrugada.

Lo que sí que está claro es el itinerario que siguió la Procesión de la Soledad ese año de 1931: Tiendas, Mariana, Cervantes, plaza de San Indalecio (actual plaza de la Catedral), Eduardo Pérez, Real, Gravina, Sagasta, Paseo del Príncipe (actual Paseo de Almería), plaza de Nicolás Salmerón (actual plaza Manuel Pérez García), al templo. Llaman la atención varias cosas respecto al itinerario: cruzar por la calle de las Tiendas, bajar hasta la Catedral por la calle Cervantes, subir todo el Paseo hasta la Puerta de Puchena (quitando la calle de las Tiendas, hasta hace pocos años se seguía el mismo recorrido).

La Cofradía presentaba “los tronos de San Juan y el de la bellísima Imagen de la Dolorosa, que irán radiantes de luz y esplendor”. Esta imagen de San Juan ya había sido adquirida por la Hermandad en 1927, ya que hasta entonces realizaba la Estación de Penitencia con otra talla que se encontraba desde el siglo XVIII en el antiguo convento de San Francisco. El cortejo iba acompañado de autoridades locales y también por la banda de música municipal.

Como curiosidad, hemos de comentar que en este año 1931 solamente salían a la calle tres Hermandades (aunque una cuarta se acababa de fundar tres años antes: la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno). La prensa de la época recoge así el Vía Crucis del Cristo de la Escucha: “La procesión salió del templo catedralicio a las tres en punto de la mañana y ya a esa hora se hacía difícil el tránsito por los alrededores de la iglesia donde se había congregado una compacta muchedumbre. […] Devotos escuchaban de rodillas entregados a la meditación en tanto eran leídas las oraciones”. Con respecto al Santo Sepulcro, cabe destacar una parte de estas páginas: “amplias y ordenadas filas de cofrades que acompañaban al suntuoso trono de Cristo Yacente y a la hermosa imagen de Nuestra Señora de los Dolores, que este año estrenaba el regio trono de caoba y adornos de plata, verdadero alarde de sobriedad y belleza de conjunto, que ha sido admiración general y que mereció las felicitaciones de todos a los cofrades. Aparecía la admirable carroza, artísticamente adornada con profusión de flores y derroche de luz.

Hasta aquí todo era normal e incluso nos podría recordar a cualquier Viernes Santo de nuestra historia cofradiera; nada hacía aventurar los tremendos incidentes que se producirían horas más tarde. Y es que lo que más me ha llamado la atención es lo parecido de lo sucedido con lo acontecido hace solo unos años en las calles de Sevilla: carreras, destrozos, pánico, etc., y todo sin que nadie supiese aún que es lo que pasó en realidad.

El primer incidente, según La Crónica Meridional, tuvo lugar en la calle Real a la altura del establecimiento denominado La Macarena (en la plaza Masnou): “La primera en la calle Real en el sitio más estrecho, porque algunos querían que parara la imagen para que cantara saetas un individuo, lo cual no se hizo, de lo que protestaron varias personas, siendo los primeros en correr algunos penitentes”(2).

Después vendría el percance más importante. Dice La Independencia: “En el Paseo del Príncipe (actual Paseo de Almería) fue verdaderamente digno de reproche ese correr de las gentes cuando ningún motivo lo justificaba. Las sillas y veladores de cafés y bares rodaron por el suelo, contribuyendo la rotura de servicios a hacer mayor la alarma y aumentar la confusión”. E incluso podemos leer más adelante: “En dos ocasiones más hubo conatos de desbandada”.

Si está relativamente claro que el primer incidente fuese propiciado por un saetero, no queda desvelado en absoluto el por qué de las demás carreras. Y es que, al igual que en Sevilla, nadie sabe por qué corría la gente por las calles. En La Independencia se dice: “Se nos asegura que la alarma de los primeros momentos tuvo su iniciación entre los penitentes de la Cofradía de San Juan, a los que se habían mezclado quizás con aviesos propósitos algunos instrumentos de la ruindad y el salvajismo”. E incluso en La Crónica Meridional afirman: “también algunos “graciosos” corriendo para causar alarma, como así ocurrió en prejuicio de los dueños de los cafés y bares”.

Cabe llamar la atención sobre el distinto tratamiento que le dan a estos incidentes los distintos periódicos de la ciudad, dependiendo de su filiación política. La Independencia, subtitulado Diario Católico, y La Crónica Meridional se hacen gran eco de estos terribles sucesos e incluso los denuncian con gran dureza. En cambio, el Diario de Almería, subtitulado Periódico Independiente, casi no lo trata, e incluso el Heraldo de Almería, subtitulado Diario Político, ni siquiera lo menciona.

Hay que tener en cuenta que, como hemos dicho antes, solamente estábamos a once días de la proclamación de la II República, años muy duros para la Iglesia y, por supuesto, para la Semana Santa. Por ello, los ánimos del pueblo estaban a punto de estallar y cualquier chispazo podía hacer estallar los nervios de unos u otros. Y eso fue lo que pasó (como hemos podido comprobar con testimonios de cofrades que lo presenciaron): fue un chispazo en la candelería del paso lo que propició todos estos incidentes. Hemos de tener en cuenta que cualquier cosa, por pequeña que fuese, podía desatar el pánico de la gente, pensando en que estaba ocurriendo cualquier revuelta o revolución.

Así, incluso dos días después del Viernes Santo, La independencia continuaba echando la culpa a los enemigos de la Iglesia: “hasta qué punto pueden llegar los manejos o maniobras de los eternos enemigos de la Iglesia. […] Algunos interesados en sembrar el pánico creyeron refocilar sus demoníacas intenciones”.

Es digno de resaltar el editorial que La Crónica Meridional realizó el Domingo de Resurrección titulado “El pánico”. En estas páginas podemos leer fragmentos como los siguientes: “Hubo carreras, desmayos de señoras, contusiones, ataques nerviosos, un susto fenomenal, que nadie se explicaba, y se comunicaban los unos a los otros, emprendiendo veloces carreras, atropellándose los unos a los otros, sin pararse a averiguar si había motivo fundado para ese pánico desmesurado”; “Al menor ruido por la procesión marchaba mientras se cantaban las saetas, por cosas nimias y bien pequeñas, las personas despavoridas corrían engendrando las unas en las otras un miedo insuperable, que parecía más bien que se andaban matando las gentes a tiros y puñaladas”.

Queremos terminar esta reseña histórica haciendo hincapié en que estas alarmas sociales, estas carreras injustificadas pueden producir numerosas desgracias y pérdidas muy valiosas, por lo que deberíamos tener la suficiente sangre fría, respeto y serenidad para, en una situación de este tipo, intentar ser responsables y evitar desgracias injustificadas. Porque podemos pensar que esta situación se dio en 1931 en un momento histórico en donde cualquier cosa hacía cundir el pánico, pero es que hace muy poquitos años pudimos ver a la gente corriendo como alma que lleva el diablo por las calles de Sevilla.
Baltasar González Pascual
Diputado de Cultura y Publicaciones


(1) Como curiosidad, señalar que el mismo día 21 tenía lugar en la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús un Septenario de los Dolores promovido por la Congregación de la Buena Muerte, que desde 1911 había formado la Comunidad de los Padres Jesuitas y que formarían parte en 1941 de la actual Hermandad de las Angustias, que consistía en, por la mañana, a las ocho y media, Misa de Comunión general, por la tarde, a las cinco y media, Rosario ejercicio y sermón por el R. P. Juan Blardony, S. J.
(2) Incidente también reseñado en el Diario de Almería.

29 abril, 2007

La distancia, la memoria. El olvido

(Artículo publicado en el Boletín de la Hermandad del año 2007)

Eran otros tiempos, claro. Tiempos en que la tradición, la memoria o el gusto por lo clásico aún eran valores que cotizaban al alza. Y es que, bueno, en ocasiones mirar al pasado se hace difícil, más aún cuando éste te sostiene la mirada, impasible. Reflexionar sobre lo que se fue puede ser buena terapia cuando no queda otra cosa; pero es mejor aún hacerlo desde una mirada lúcida, eficaz, con el objetivo de determinar por qué antes sí y ahora no o gracias a qué antes no y ahora sí. Es ésa la única manera factible de no vivir de viejas rentas ni de dormirse en la modorra de soñar con que cualquier tiempo pasado fue mejor. En este artículo del Diario de Almería de 1929, don José Sánchez Ulibarri nos hace entrever una Cofradía llena de vida, con proyectos, fuerza y ganas. Léanlo y juzguen ustedes mismos: se habla de pedir limosnas, de rifas, de lotería… ¡se habla de trabajar con constancia! Tantos y tantos proyectos que denotaban una Hermandad con planes de futuro –el paso de la Santa Cruz, ¡un palio para la Soledad!- y de presente –las túnicas de terciopelo, el hermoso manto de la Virgen (podemos suponer que se trata de la restauración), iluminación, etcétera-.

Pero situémonos. Son aproximadamente las tres de la madrugada del 30 de marzo de 1929. Las puertas de Santiago, de par en par, esperan la entrada de la Soledad. La Niña de Linares y el Barranquete la despiden con un ya viejo pique entre saeteros. La procesión comenzaba hacia las once de la noche cuando, tras el trono de San Juan, la Soledad cerraba el cortejo presidido por una comisión del Ayuntamiento bajo mazas y acompañada por la Guardia Civil y un piquete del regimiento de infantería de la Corona. El itinerario, muy parecido al actual, -Tiendas, Pablo Iglesias, Cervantes, Plaza San Indalecio, Eduardo Pérez, Real, Gravina, General Sánchez Ortega, Paseo del Príncipe y Plaza Nicolás Salmerón- se encontraba a rebosar de gente durante todo el trayecto. Por estas fechas Primo de Rivera regentaba el país, sumido en una crisis económica, que los españoles, como casi siempre, disfrutaban con el recién estrenado Bolero de Ravel. En la puerta de Santiago, nuestros abuelos, de traje y con sombrero, muy solemnes, y nuestras abuelas, ataviadas con mantilla, la miran a la cara y le rezan devotamente. Le piden por sus hijos y sus nietos, muchos de los cuales hoy hacen lo propio cada Viernes Santo. Y quizás alguien al otro lado de la puerta de Santiago le pida porque todo este esfuerzo, todos estos proyectos, la fuerza, las ganas y el camino que toma todo esto no se tuerza con el paso de los años y llegue a futuras generaciones en buenas condiciones para continuar con lo labrado. Juzguen ustedes mismos. En este contexto la cofradía evoluciona año a año. Lenta pero con paso firme.

Almería, junto con Huesca y Teruel eran las únicas provincias españolas que en aquella época tenían crecimiento demográfico negativo. Aún así, es de resaltar el número de cuatrocientos hermanos abonados a la Hermandad, tan solo cien menos que en la actualidad. Esto nos demuestra una vez más lo arraigada en el pueblo almeriense que se ha encontrado siempre la Soledad dando fe de la devoción y el viejo auge que se truncó años más tarde invirtiendo la progresión exponencial. Y es que en ocasiones creemos tener la respuesta a muchas preguntas en nosotros mismos, sin saber que hay una llave maestra en la Historia, en la memoria, en el recuerdo de muchos que ya abrieron esa vieja puerta sucia y empolvada por el paso de los años. Por el paso de siglos de errores, de vueltas atrás, de perderse en el camino y no encontrar la luz entre la niebla. Por eso sólo nos queda investigar entre los recuerdos de nuestros abuelos. Entre esas pequeñas historias que, examinadas con la conveniente dosis de escepticismo, enriquecen nuestro pasado y engrandecen nuestro presente.

Por eso, para terminar, lean en el artículo un poco más arriba: “El entonces Cura Párroco de la Iglesia de Santiago, recabó mi ayuda, y animado de una acendrada fe busqué la colaboración de otros señores que eran devotos de la Virgen, y con más entusiasmo que dinero, conseguimos salvar el apurado trance, consiguiendo que saliera la divina imagen con algún explendor”. Estoy seguro de que a muchos esto les suena demasiado cercano como para ser de 1929. Debemos ser conscientes de que la única manera de que este esfuerzo, como tantos otros muchos, haya merecido la pena sólo depende de nosotros mismos. De nuestro trabajo y nuestro saber hacer. En nuestras manos se encuentra el testigo, sobre nuestro tejado está la pelota. Nos toca mover ficha y demostrar que la Historia de esta Hermandad (la suma de las pequeñas historias de cada generación de cofrades) pesa demasiado como para ignorarla o ningunearla. Y que es demasiado gloriosa como para olvidarla.

Álvaro Blanes Pérez
Hermano de la Soledad