11 abril, 2007

Memoria para la realización de una imagen de San Juan Evangelista y estudio sobre la propuesta de realización de un nuevo grupo escultórico

(Artículo publicado en el Boletín de la Hermandad en el año 1996. Las fotografías son del Archivo de la Hermandad y no estaban incluidas en el artículo original, a excepción del dibujo de San Juan Evangelista, realizado por el propio imaginero)

Comenzaré con la imagen de San Juan, pues considero, que aparte de ser la figura más importante del grupo, es también el proyecto más próximo. Por lo tanto paso a indicaros las principales características de la citada talla.
Para la imagen de San Juan que se me ha propuesto considero que aunque debo partir de la escuela barroca del XVII, con unas características iconográficas bastante definidas, también puedo hacer una concesión a la creatividad. Para ello nada mejor que la utilización de un modelo vivo de determinada fisonomía, que preste aquellas características definitorias y esenciales pero con la personalidad y valor expresivo del retrato escultórico. Desprecio la fisonomía de carácter arquetípico tan utilizada en nuestros días como patrones que se han usado hasta la saciedad, dando lugar a un estereotipo exento de creatividad. Pienso que en la representación de las figuras secundarias de la pasión es este el único camino de aportación. Como contrapartida entiendo que la iconografía de Xto no permite tantas revisiones, pues el arte nos ha ofrecido, lo que podríamos llamar el retrato oficial de Jesús.
Tras esta consideración relativa a criterios estéticos, pasemos a determinar características físicas y materiales:
Se trata de realizar una imagen de vestir de tamaño natural, aproximadamente 1,70 cm. El soporte de todo ello sería la madera de cedro, excepto la peana que sería de pino Flandés.
Terminación de talla escultórica en cabeza, manos y piernas hasta las rodillas, el resto se trataría como un maniquí con anatomía simplificada.
La policromía al óleo, con la técnica del pulimento brillante, abarcaría toda la terminación escultórica, lo correspondiente al maniquí se pintaría con color plano.
Brazos articulados de sistemas de rótulas, realizados en cedro.
Peana riostrada de doble tablero y ángulos.


Visto el tema de San Juan, pasaré a desarrollar una breve memoria sobre vuestra propuesta de misterio.

En vuestro escrito de fecha 3 de enero de 1995, queda clara y bien explicada la idea, y casi la composición del grupo se vislumbra, en torno a dos figuras fundamentales: San Juan y la Virgen. Los problemas pueden venir por las dimensiones del paso, ya que el cruce de las dos comitivas debiera de practicarse en diagonal y no lineal. Para ello es necesaria una mesa de al menos 1,80 m de ancha y por supuesto una estructura de base para poder anclar las figuras secundarias directamente sobre la tablazón del paso, prescindiendo de peanas individuales que dificultarían enormemente la agrupación de las figuras. Estas premisas son de extrema importancia y debieran ser estudiadas por la hermandad, para condicionar la hechura del paso.

Otras cuestiones son las relativas al soporte material de las diferentes imágenes. Comenzaré a enunciar características generales de base, relativo a calidad material, y después definiremos las imágenes por categoría.

La principal característica general es que todas las imágenes fueran talladas en madera de cedro o caobilla brasileña, y policromadas al óleo, con la técnica clásica del pulimento.

Características particulares y diversas categorías de imágenes:

FIGURAS de talla de maniquí para vestir. Son aquellas imágenes de cuerpos de anatomía simplificada, brazos articulados y policromía circunscrita a las partes visibles, coincidente con busto, manos y pies. Serán las esculturas de San Juan, José de Arimatea, Nicodemo y el fariseo.

FIGURAS de candelero, son las imágenes de las Santas mujeres. A diferencia de las figuras anteriores no son de cuerpo completo, sino de torso, busto y devanadera o pollero. Los brazos son articulados y la policromía afecta solo al busto y las manos.

FIGURA de talla completa para vestir. En este caso, en esta categoría, solo estaría la figura del soldado romano. Este tipo de imagen presenta un cuerpo totalmente tallado: brazos y torso anatomizados, piernas y muslos anatomizados, y todo lo anteriormente referido, policromado en su totalidad. Ni que decir tiene que al mismo tiempo será la figura más costosa del grupo.

Las características materiales explicadas para San Juan valen para todas las figuras.

Las características fisionómicas se tomarán del más puro estilo sevillano, aunque no descartamos la consulta del natural. Las expresiones claves de la composición se centrarán en la siguiente clave:

La cerrada agrupación de las santas mujeres y de San Juan en torno a María, la mirada preocupada y casi miedosa del sanedrita, que prácticamente empujado por el romano se dirige al sepulcro y cruza la mirada con José de Arimatea y Nicodemo, viéndose obligado a girar la cabeza y mirar hacia atrás, ya que los santos varones cierran la comitiva que abre María y San Juan en el frente del paso. Ambos grupos dispuestos en diagonal, con el cruce de miradas, y dos ritmos de marcha diferenciados: El grupo que ha enterrado a Jesús ya no tiene prisa y se dirigen agotados y rotos de dolor hacia donde les esperan los otros discípulos, entre ellos se esfuerzan en darse esperanza y consuelo, ensimismados en el recuerdo de las palabras y el amo de Jesús. El otro grupo tiene prisa, marchan precipitados, temiendo y desconfiando de todos y por todo.

Quedando a vuestra disposición recibid un atento saludo.
En Sevilla, a 1 de abril de 1995.

Juan Manuel Miñarro López
Doctor en Bellas Artes,
Escultor Imaginero